lunes, 12 de diciembre de 2016

UN AÑO DE INDI-GESTIÓN ECONÓMICA DEL PRO (Y LAS DIFERENCIAS EN EL BLOQUE DOMINANTE)



Hay quienes dicen que la gestión económica  de Mauricio Macri tiene un solo objetivo: el despojo y el saqueo de los ingresos de los asalariados conquistados en el periodo precedente.

Se habría configurado un verdadero Estado -Depredador, cuya única función es absorber plusvalía al conjunto de las clases asalariadas y rentabilidades de pymes vinculadas al mercado interno para transferirla a los grandes conglomerados locales e internacionales.  Actores privilegiados del nuevo gobierno quienes dolarizan sus hiper-ganancias exacerbando  la denominada fuga de capitales.

Sin embargo, hay quienes señalan que si bien este diagnóstico, en términos estructurales, es certero, habría que matizarlo, problematizando e identificando diferencias o contradicciones internas hacia el interior del bloque dominante.

Cumplido el año del PRO en el gobierno, el saldo de su gestión económica, lejos del “ocho” con el que se autocalifica el presidente, es mediocre para abajo  en términos de lograr algún indicio de recuperación de las variables económicas.

La actual elite gubernamental, a principios del año, tomó un sendero ortodoxo de mega-ajuste mediante una brutal devaluación, anulación de retenciones agropecuarias, liberalización cambiaria y financiera  con el objetivo de otorgar gestos y señales contundentes a sus pares del establishment para que fueran ellos quienes relanzaran un proceso de inversión y acumulación sostenida en el tiempo en la economía argentina.

Pero esto no ha ocurrido.

Tras un año de gestión, el resultado negativo está a la vista:

Al tiempo que se fogoneó la inflación, se sumergió a la economía en una recesión que no tiene piso, con el consiguiente aumento de la desocupación y el agravante del incremento del déficit fiscal, no tanto porque haya aumentado el gasto público sino porque se desplomó la recaudación producto de la recesión inducida por el propio oficialismo.

Esto conduce a la Ceocracia gobernante a:
1          
      1) Consumar ajustes feroces en áreas sensibles para el desarrollo, como lo son Ciencia y Tecnología.
2    
      2) Posponer o paralizar la ejecución de la obra pública.
3   
      3) Impedir  que se elimine o reduzca el denominado impuesto a las ganancias, cuyo universo de asalariados afectado  a esta obligación impositiva hoy más que duplica al afectado durante el gobierno kirchnerista.

Todo esto en función de que las cuentas oficiales no  terminen en un descalabro.

En este escenario complicado y vidrioso, el presidente Mauricio Macri ha organizado eventos mega-empresariales, congresos, minidavos, foros, a lo largo del año, convocando a sus amigos del “mundo de los negocios” a convertirse en punta de lanza del crecimiento argentino. Les recuerda que ha resuelto muchas de las trabas que les imponía el kirchnerismo, un exceso de regulaciones  y “cepos”, por lo que estarían dadas las condiciones para relanzar la inversión.

¿Respuesta del “círculo rojo” en términos de inversión  a lo largo del año?

 Poquito y nada.

Salvo algún sector de la oligarquía agraria que se  lanzó a la compra de camionetas 4x4 o de insumos y maquinarias, el resto no muestra el espíritu empresarial e innovador que le correspondería como líderes de la sociedad capitalista que tan bien describió el clásico sociólogo alemán Max Weber, para sus homónimos en ciertos países del centro.

Al revés, como se dijo, se trata de una clase parasitaria y rentista  que absorbe plusvalía de los sectores subalternos o de los plazos fijos de sus ahorristas en el caso de la Banca, los transfiere a la bicicleta financiera que le garantiza altos rendimiento en los Lebacs del Banco Central y los “fugan”.

Demás está decir que esto es posible porque cuentan con la colaboración de un gobierno que  ha premiado claramente la especulación financiera por sobre la inversión productiva.

El problema, y aquí surgen a todas luces ciertas contradicciones o diferencias en el bloque dominante (como señala la segunda posición), es que:

Mientras las cúspides de las clases propietarias (en el sector privado local y extranjero) amasan las fortunas gracias a las “reformas” implementadas por su clase política (intelectuales orgánicos),  sin brindar  atisbos de actitud proactiva inversora como respuesta que contribuya al crecimiento económico, la dirigencia política del PRO debe ganar las elecciones del año entrante o  al menos hacer un decoroso papel que no le licue la legitimidad de cara a lo que le resta de mandato.

Percibiendo que no  aparecen los famosos “brotes verdes” esperados para este segundo semestre, que la gran burguesía no sale del letargo, el presidente Mauricio Macri se ve obligado a aumentar el gasto social a los sectores más vulnerables que representan los movimientos sociales, para que la “cuestión social” no le explote o se salga de la vaina a fin de año.

Esta situación ha llevado incluso a que miembros relevantes del oficialismo, como el jefe de la bancada de la cámara de diputados recomendara al mandatario presidencial sumar dirigentes peronistas con alguna visión más heterodoxa a la gestión del PRO.

En tanto, Macri sigue justificando, repitiendo y machacando  que estos resultados de empeoramiento de los indicadores económicos y sociales son producto de la “maldita herencia” y que sus políticas si bien implican “sacrificios” no eran sino los únicos posibles para resolver los problemas, para “sincerarlos”.

Es cierto que  el legado  del gobierno anterior  (a todas luces con un balance positivo en la mayoría de las variables laborales, salariales y sociales) tenía ciertos desequilibrios vinculados al clásico problema de “restricción externa” o “cuello de botella”, que no es otra cosa que la insuficiencia de divisas para proseguir un crecimiento económico perdurable dada la necesidad de las mismas para cubrir el importante componente importado.

Pero las soluciones del Pro no eran, ni de lejos las únicas posibles.

Aun si discutimos en su propio terreno y aceptando sus propios instrumentos de política económica, estas podrían haber sido aplicadas de manera tal que se minimizaran los costos sociales y económicos.

Ejemplo: Una vez consumado el pago a los “fondos buitres”, que el kirchnerismo no arreglaba porque no le daba el “estomago ideológico”, un acceso  regulado al mercado financiero por un lado, sin liberar totalmente la venta de divisas por el otro, le hubiera permitido fortalecer las reservas del Banco Central, (evitando, de paso, caer en la ruleta financiera de las usurarias tasa de interés de las Lebacs que premia al capital “golondrina”). Reservas fortalecidas complementadas con graduales modificaciones al tipo de cambio hubieran estimulado a liquidar sus granos al sector exportador, puesto que habría alejado las expectativas de una brusca devaluación (que los beneficiara) al tiempo que otorgara competitividad a economías regionales.

Estas modificaciones, aun problematizando en su campo ortodoxo, hubiera evitado desplomar el mercado interno en un cuadro recesivo, al tiempo que alegaba el horizonte de restricción externa que obstaculiza el crecimiento económico  propiciando un escenario más favorable para fortalecer o al menos conservar  el auge económico heredado.

Recordemos que  durante el último año del gobierno de Cristina Fernández con  Axel Kicillof en el Ministerio de Hacienda, la economía creció un 2,7 por ciento según los mismísimos datos del Indec actual de Jorge Todesca. Un número nada despreciable en un contexto regional y mundial recesivo.

Sin embargo, el macrismo eligió una actitud de sobreactuación para beneficiar a sus amigos de la City y refundar una nueva “Era pos-populista”. Al tiempo que le pegó un sablazo a los ingresos populares  congratuló a la Banca y al capital “golondrina” con intereses usurarios.

La macro-devaluación, el  hiper-endeudamiento, la  quita de retenciones, el tarifazo y la apertura comercial han sumergido a la economía argentina en una estanflación, la peor combinación de recesión más inflación con el consiguiente incremento del paro.

 Estanflación que  a esta altura del año seguramente dirigentes y militantes del PRO no esperaban. O al menos esperaban ver más cerca las luces de la salida del túnel, en la metáfora usada en los medios de comunicación hegemónicos por su vicepresidenta  para explicar la salida de la “crisis”.

















miércoles, 5 de octubre de 2016

UN PARO QUE SE DILATA: ¿LA INCOMPRENSIBLE POSTURA DE LA CGT?



A estas alturas del gobierno de Mauricio Macri la actitud moderada y conciliadora de la cúpula de la CGT, dilatando el paro general resulta, a primera vista, incomprensible tras 10 meses de saqueo y trasferencia de recursos desde los asalariados a los sectores concentrados vía devaluación, despidos, endeudamiento y fuga de capitales.

Quizás en los primeros meses de gestión del PRO podía resultar razonable, lógica una postura prudente, “responsable” ante el temor de quedar en orsay, “descolocados” frente a una opinión publica expectante por el nuevo gobierno.
 Hoy, con la degradación de la situación económica-social y una imagen presidencial en franco declive, a la postura moderada de la CGT es complicado encontrarle justificación.

Mientras la banca transnacional, la oligarquía rural y las mineras fueron rápidamente hiper-beneficiadas con la devaluación y eliminación de retenciones (atendidas velozmente sus demandas), el costo de semejante ajuste cayó sobre los asalariados formales e informales, jubilados y beneficiarios de planes sociales quedando sus ingresos al menos 10 puntos por debajo de la inflación anual.

En ese escenario de transferencia de recursos a los sectores dominantes la espera, la paciente vigilia de la CGT de un bono a fin de año y una rebaja en el impuesto a las ganancias en el aguinaldo resulta hasta irónicamente risueña para el universo de los laburantes.

Unas de las razones, que se esgrimen para intentar comprender esta actitud moderada por parte de la cúpula sindical, se hallarían en la devolución del manejo de las obras sociales a los gremios.
Quizás pueda ser una de las razones de esta actitud “prudente” de la cúpula cegetista.

“La moderación paga, la polarización no” se debe especular en el razonamiento sindical conciliador.
Sin embargo, esto resulta insuficiente o explica parcialmente el problema.

Sería bueno indagar sobre el diagnostico de fondo entre los gestores del PRO y sectores sindicales sobre la situación general del país.

Si hurgamos en ese diagnóstico nos vamos a encontrar que ambos sectores incluso antes de la llegada de Macri al gobierno, en el instancias preelectorales, coincidían que el ajuste y el  “sinceramiento” de la economía era el horizonte que debía recorrer la nueva gestión que reemplazara al kirchnerismo.

Si esa era y es la percepción de la cúpula sindical sobre la “herencia”, no resulta descabellada entender esta actitud apaciguadora de la CGT en tanto se percibe que los trabajadores deben colaborar en el esfuerzo social hasta que el crecimiento económico se recomponga.

Es cierto, como lo señalan economistas afines al proceso anterior, que tras doce años globales de crecimiento, aumento del consumo popular, Argentina se encontró con el clásico problema de restricción externa o cuello de botella-por la relativa falta de divisas en el Banco Central- para continuar con un auge económico sostenido.

 Eso no justifica que el esfuerzo recaiga exclusivamente sobre asalariados y jubilados esperando que se relance una inversión privada por conglomerados locales y extranjeros beneficiados por una devaluación feroz.

Distinto hubiera sido la aplicación de un programa de racionalización pactado como se experimentado en otras latitudes, dado los límites y las dificultades en un capitalismo periférico para afectar y controlar rentas sin poner en jaque la gobernabilidad social y política (ej la resolución 125, año 2008), en donde los actores más integrados como los trabajadores registrados y de  mejores ingresos o pequeña y mediana burguesía pospongan consumo en tren de colaborar en un fondo de inversión que relance la economía para intentar integrar a asalariados precarizados o informales o mejorar ingresos sociales de los mismos.

Esto hubiera implicado la configuración de un nuevo régimen cambiario que mejorara las arcas del Estado mediante la vigencia de las retenciones e incluso su reactualización en relación del ajuste del tipo de cambio. Las retenciones, a su vez, ayudarían a desconectar los precios externos de los internos limitado el efecto inflacionario sobre sectores vulnerables de la sociedad.

Sin embargo, el gobierno con -hasta ahora la anuencia y coincidencia de la CGT- eligió una transferencia integral del excedente mediante la absorción y el bombeo de recursos del mercado interno a los grandes exportadores y el capital financiero, esperando que sean estos quienes devuelvan las gentilezas mediante la denominada lluvia de inversiones.

El problema es que hasta ahora las inversiones no se producen y el combo de devaluación liberalización cambiaria y endeudamiento solo ha servido para que la oligarquía local e internacional dolaricen sus activos y fuguen sus ganancias extraordinarias.
A este modelo elitista e inviable en términos sociales y económicos es que se viene adecuando la CGT.




domingo, 10 de julio de 2016

LA INEFICIENTE GESTIÓN PRO. (Una macro-economía del despilfarro).

El gobierno amenaza, esperando el fallo de la Corte Suprema, “sino hay aumentos de las tarifas, habrá inflación o más impuestos”.

Rta1)

El fogoneo inflacionario actual  con un interanual del 44%  lo generó el propio oficialismo  con la brutal devaluación, la supresión y disminución  de las retenciones agropecuarias y mineras y el tarifazo.

O quién sino provocó esta espiralización del  proceso inflacionario?.

Hace siete meses que “gestiona” el actual gobierno.

Más inflación piensa generar?...

Rta2)

En relación al aumento impositivo.
Está muy bien, es para aplaudir si el oficialismo vuelve sobre sus pasos y  reactualiza las retenciones a la oligarquía exportadora.

Sin embargo, por el perfil económico ortodoxo que caracteriza a la actual gestión, solicitar que restablezca los impuestos a la exportación sea lo más parecido a una fantasía.
La alternativa segura, que se debe barajar en las alturas del Ministerio de Hacienda,  es  gravar mas al consumo, al bolsillo popular.

En términos de administración, estrictamente en lo concerniente a la gestión del gobierno (más allá de las calamitosas consecuencias sociales por todos conocidos y remarcados, aumento de la pobreza, de la indigencia, despidos, etc) en siete meses ha sido de mediocre o baja calificación, por no decir de una inoperancia llamativa y sideral.

No lo decimos nosotros (por nosotros entiendo el denominado campo “nación y pop”).
Se lo remarcan los consultores y economista de la city asociados ideológicamente con el PRO.

Los dirigentes de la Alianza Cambiemos se quejaban del déficit público heredado y en solo 7 meses lo han, al menos,  duplicado.

Producto de sus medidas recesivas la recaudación cayó a la mitad, mientras ha tenido que conservar gastos públicos destinados a ingresos sociales, para paliar aunque sea parcialmente la vulnerabilidad en los sectores más desprotegidos. Vulnerabilidad por el mismo gobierno agudizada.

El endeudamiento alcanzó, la no desdeñable marca en breve tiempo de 24.000 millones de dólares, y sin embargo las reservas del Banco Central están en el mismo número que cuando las dejó el kirchnerismo.
Es decir no alcanza los 30 mil.

Una parte de ese nuevo financiamiento sirvió para pagar a los “buitres”, otra para financiar el boom de camionetas 4X4 que “necesitaba” el campo y unas migas para las provincias.

Y el  resto?.

Alguien vió el resto?.

Alguien lo usó?.

Después te pasan factura y hay que pagar. 

Ya conocemos la historia.

Al resto, se la fugaron, Y SE LA FUGAN  muchachos…

Las divisas se las están fugando desde que levantaron el control de cambios, el demonizado CEPO.

Libre y alegremente la oligarquía y algún sector medio que aún queda con capacidad de ahorro, desde diciembre que asumió el macrismo,  se llevan las Reservas del Banco Central a sus casas o a “paraísos fiscales”.

Así no!!.

Así no  hay país perdurable, sustentable en el tiempo, en términos de lograr alguna autonomía en el  casino globalizado.

Hay que entender, hay que tomar conciencia  que las Reservas se necesitan para desarrollar un país, mediante la sustitución de importaciones y la diversificación del aparato productivo, no para financiar los deseos caprichosos de los “amantes” del dólar, de los “fanas” de la divisa norteamericana .

No,  así no hay país viable. No hay país posible.

Están generando un “déficit estructural” complicado de revertir en el futuro, bajo una gestión macroeconómica ineficiente y despilfarradora.

Calificativos con les que, paradójicamente, se acusaba y se endilga al “populismo” anterior.
Seguramente muchos de los votantes del oficialismo confiaban y confían,  de buena fe, en las virtudes o supuestas capacidades de gestión de sus dirigentes.

Nombres con experiencia, en negocios exitosos en grandes corporaciones en el sector privado no pueden fallar en la administración de la “cosa pública”.  

“Cambiemos”, “probemos algo nuevo”.

Tipos con formación empresarial  no nos pueden fallar.
No nos puede ir mal.

Si te pueden fallar, si nos puede ir para el horno.

La ilusión de la eficiencia tecnocrática, es eso,  pura ilusión.

Con la técnica sóla no alcanza, es necesaria la política.

Un amigo que voto a Macri me decía “hay que comer arroz dos años, y así podremos salir”…

El problema que los costos transicionales en que piensa el gobierno, o el sacrificio que le pide a porciones importantes de la  población, además de los resultados calamitosos en términos sociales, no redundan en una mejora de de las cuentas públicas, sino, como se ve reflejado, que las empeoran…!!!

Esto ya se percibió en los “dorados”  ’90.

Con endeudamiento y ampliación del déficit fiscal incluso se pueden ganar elecciones pero terminan dejando una bola de nieve que conduce a un derrotero  de ajustes crecientes, inviables en términos de legitimidad política.

Después a no quejarse apelando a  la trillada e histérica postura anti-política, resumida en el que se “vayan todos”, alimentada  y fogoneada por el circo mediático.

Porque los políticos pasan (tarde o temprano pasan) y el poder económico oligárquico siempre queda..

 Ese siempre queda.

viernes, 8 de julio de 2016

DISTANCIAMIENTO DEL MOVIMIENTO EVITA. DIFERENCIAS SOBRE EL FUTURO DEL CAMPO "NACIONAL Y POPULAR"




La constelación Frente por la victoria-peronismo, tras la derrota presidencial, está sufriendo algunos desgranamientos por derecha y por izquierda.
  
Por derecha, senadores y diputados que responden a  gobernadores conservadores, intendentes del conurbano que necesitan una relación fluida con el poder central del PRO para lograr el financiamiento que haga sostenibles y gobernables sus distritos. El denominado peronismo “territorial”. Por izquierda  el reciente alejamiento del Movimiento Evita.

Este se constituyó en un movimiento social de base, antagónico al neoliberalismo durante los ‘90,  luego fue incorporado  a estructuras del Estado en provincia de Bs As en torno a la Secretaria de Agricultura Familiar durante el kirchnerismo en gestión,  y hoy se ven obligados negociar con la actual gobernadora Maria Eugenia Vidal para mantener a flote su armado social y político.

Quizás, ambos sectores, pejotismo y evitismo, solicitaban desde hace  tiempo, la "conduccion" de Cristina para tener un trato "racional" con el oficialismo que incluya  oposición y negociacion.

Sin embargo ese no ha sido el rol que la misma Cristina y el kirchnerismo puro que le  responden en el parlamento y sus organizaciones juveniles han querido asumir.

El kirchnerismo puro prefiere no arriesgarse a negociar las banderas y logros de estos 12 años en aras de un “peronismo unido”, cuyas facciones tienden hacer  “juegos propios” tras una derrota nacional y a tomar distancia de una Cristina demonizada por los medios de comunicación hegemónicos.

La intuición política del pejotismo y también el Movimiento Evita es que la postura “terca” de Cristina y “sectaria” de los kirchneristas puros que la siguen terminen llevando a la experiencia “nacional y popular” a un escenario testimonial y periférico en las próximas elecciones.

Están observando y previendo la posibilidad  de que el regreso del campo “nacional y popular” al gobierno sea más complejo que lo previsto por el kirchnerismo puro.

Temen que, con el regreso al endeudamiento y  alguna dosis de pragmatismo social (ampliación de la asignación por hijo, conservación y actualización de ingresos sociales), esta nueva derecha que, por primera vez en la historia argentina gana una elección sin proscripciones ni fraudes, conforme un nuevo bloque social difícil de derrotar en el corto plazo.

En este sentido la estrategia entonces pasaría por ir hacia un horizonte de reunificación de  las facciones peronistas partidarias y sindicalistas alrededor de un PJ normalizado que por diversos motivos se fueron alejando del kirchnerismo.

Asi desde otra correlación de fuerza (que incluye la autocrítica por la derrota presidencial),  se piensa, se podría enfrentar con algún éxito a la nueva derecha gobernante en futuros comicios.

En ese escenario, el kirchnerismo sería incorporado y convocado pero no como fuerza dominante sino como un actor más en la nueva coalición.

Desde el kirchnerismo puro no pueden ver sino traiciones desde esta postura porque debilitan el liderazgo de Cristina y ponen palos en la rueda a un regreso pronto del Proyecto.

Además, se citan casos de gestión provincial, como el de Alicia Kirchner en Santa Cruz o de administración de intendencias como  el de Jorge Capitanich   en Resistencia, Chaco    (este último proveniente de las filas pejotistas-duhaldistas en el pasado reciente) de oposición frontal al gobierno nacional macrista y de defensa cerrada al liderazgo de Cristina, aunque también necesiten de financiamiento para gobernar sus distritos.  



El kirchnerismo  confía en las multitudinarias “plazas del pueblo”, que convocan algunos de sus principales referentes, como demostración de fuerza de cara a la sociedad.
Se confía que, más temprano que tarde, ante las políticas de ajuste, devaluación, tarifazo del macrismo y el liderazgo convocante de Cristina la ciudadanía va tomar conciencia de las diferencias de ambos “modelos” y se va volcar nuevamente al Proyecto.

De preverse ese escenario optimista el PJ, diputados y senadores conservadores de provincias, intendentes del conurbano y el mismo Evita se les haría inevitable volver al redil dirigido por y desde  el Frente por la Victoria.

Una muestra cabal de esta postura intransigente se pudo observar de entrada, tras la derrota electoral, en declaraciones del mismísimo Maximo Kirhncher en plena negociación con los Buitres del gobierno central, cuando arengó algo asi como “el establichment quiere un peronismo domesticado, disciplinado, aggiornado a sus intereses, es lo que no queremos nosotros”.

Para dirigentes del “movimiento evita”  y también para el pejotismo, en la práctica política cotidiana y concreta, asumir una posición confrontativa estricta y cerrada al PRO vencedor constituye hoy una posición equivocada y sectaria de cara a la sociedad  y que termina siendo  funcional al status-quo y a la perdurabilidad en el tiempo de  esta nueva derecha en el gobierno nacional.

Desde el Evita se piensa que seguir con esta posición intransigente del kirchnerismo puro  se corre el peligro de transformar al peronismo en una fuerza irrelevante de cara a las elecciones que se avecinan.

Se trata en términos que lo solía plantear el expresidente radical Raul Alfonsin apelando al  clásico sociólogo alemán Max Weber del enfrentamiento entre dos éticas: “la ética de la responsabilidad” en la actitud de pejotismo y el Evita (mas allá de sus diferencias ideológicas-conservadora popular los primeros, izquierdistas-nacionalistas los segundos) que lidian en la gestión diaria con un gobierno central de otro signo político  y “la ética de las convicciones” del kirchnerismo puro que se niega a  bajar banderas e ideales que implique  debilitar derechos ciudadanos conquistados durante 12 años en aras de compartir una estrategia de poder con el resto del justicialismo que no les garantiza tampoco un regreso seguro y pronto al gobierno nacional.

El tiempo proveerá.

Mientras tanto, son  días, por estas diferencias de perspectivas sobre el futuro del campo “nacional y popular”  en el universo peronista, y la demonización y el desgaste que sufre el kirchnerismo por el caso López por parte de los medios hegemónicos, donde  quienes  sonríen son Mauricio y su principal asesor electoral Duran Barba de cara a los comicios legislativos del año que viene. 

martes, 26 de abril de 2016

¿QUÉ HERENCIA?: RESTRICCIÓN EXTERNA Y FUGA DE CAPITALES ¿ERA INEVITABLE EL AJUSTAZO PRO?

Unos de los problemas estructurales en la economía argentina (como de toda economía periférica) es la denominada fuga de capitales. Es uno de los causantes centrales de la disminución de divisas en el Banco Central.
La fuga de capitales implica que la gran burguesía local e internacional, en lugar de reinvertir sus utilidades o excedentes, prefiere “fugarlos a lugares más seguros” como los paraísos o guaridas fiscales más la complicidad de la mediana o pequeña burguesía (clase media) que atesora sus ahorros debajo del colchón extrayendo recursos del sistema económico que podrían canalizarse a la inversión.

Desde la perspectiva ortodoxa o monetarista, esto sucede por la “falta de confianza” o ausencia de “seguridad jurídica” del empresariado en las instituciones públicas o en el Estado, en este caso el Estado argentino.

Traducido, a grosso modo, esto significa que el Estado actúa de tal manera o gestiona la cosa pública de tal manera que produce horizontes de  crisis económicas  que ponen en riesgo, en la percepción de los grandes capitalistas, su futura rentabilidad, por lo se ven obligados a remitir sus ganancias por fuera de los límites del Estado-Nación.

Para poner en claro, negro sobre blanco, tomemos el ejemplo del kirchnerismo en el período 2003-2015. En esta experiencia gubernamental los crecientes aumentos salariales, los subsidios a las tarifas de los servicios, el aumento del gasto público contribuyeron  a  generar una potente clase media y esto ha sido positivo, sin dudas, en términos de mejora de calidad de vida de millones de argentinos. Sin embargo, también  alimentó  al estilo de  consumo “americano” internacionalizado de armaduría electrónica y automotriz  que tienden a disminuir las divisas del Banco Central por el alto componente importado de estos bienes.

 Esta disminución de las reservas del Banco Central constituye  la señal negativa, la “luz roja” para el capital concentrado que pronostica o  avizora escenario devaluatorio de la moneda nacional. Se produce, entonces, un escenario típico causado por una profecía auto-cumplida por parte de la gran burguesía.
Es decir, más allá si el escenario devaluatorio es real o exagerado de parte del empresariado, el sólo hecho de que lo perciban produce una acentuación de la fuga de capitales provocando devaluaciones o pérdida de valor de la moneda nacional.


Estas expectativas devaluatorias también las tiene el sector  agropecuario, que es un actor central para conservar la vitalidad de las reservas, porque es quien que liquida las divisas. Si los grandes exportadores perciben un  dólar que puede estar “más alto” en el futuro cercano, retacean las liquidaciones consumando  la devaluación, más allá si la predicción tiene algún viso de realidad o es exagerada, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Una salida “nacional y popular”  a esta restricción externa o “cuello de botella” que provoca devaluaciones  sería  nacionalizar el comercio exterior, para evitar así que el sector exportador deje de extorsionar o retacear liquidaciones, al tiempo que se afecten rentas extractivistas para canalizarlas a diversificar el aparato productivo y hacerlo menos dependiente de bienes e insumos extranjeros, demandantes netos de la divisa norteamericana.

Es cierto que el kirhnerismo en el gobierno no apuntó a un mayor control del comercio exterior que tuviera algún punto de similitud con el viejo IAPI del primer peronismo.
Es cierto también que la  nueva tecnología agropecuaria, como el silobolsa, en el que la oligarquía puede demorar eternamente la liquidación de sus granos,  puede hacer anacrónico reeditar los viejos modos de intervención en el comercio exterior.

Además cuando el gobierno anterior intentó afectar alguna renta agropecuaria -mediante el incremento de las retenciones  a la soja- se encontró con un escenario de  desabastecimiento e ingobernabilidad que puso en vilo a todo el país  durante tres meses,  como fue el conflicto por  la '125.
La derrota por la '125   fue el lìmite redistributivo que el establishment le puso al kirchnerismo.  “Hasta acá llegás”, pareció ser el mensaje de la oligarquía a las pretensiones distributivas del kirchnerismo. Por lo que el anterior gobierno se reenfocó, en una política bastante menos ambiciosa, a racionalizar el gasto público, intentando recortar subsidios  a los sectores medios cuyos ahorros se vuelcan fuertemente a la compra del ensamblaje  internacionalizado altamente demandante de divisas, para reorientarlos a los sectores populares en necesidades básicas. Tampoco pudo.

Los medios hegemónicos pusieron el grito en el cielo y aumentó la sensibilidad social frente al “ajuste” o denominado,  en su momento, “sintonía fina” por el anterior gobierno.

Antes estos límites del status quo, el kirchnerismo, para moderar la  restricción externa o cuello de botella, se propone  controlar la fuga de capitales con el demonizado “cepo cambiario" sumando financiamiento no convencional con los swaps chinos al tiempo que logra un significativo aumento de la economía en  su último año de gestión apelando al crecimiento de sectores con escasa o nula demanda de divisas, como la construcción y el  desarrollo de  los programas sociales.

El actual gobierno PRO de Mauricio Macri podría haber seguido por este sendero.
El nuevo gobierno PRO sabía, era consciente que el país había crecido el año pasado o había tenido un leve crecimiento arriba del 2%, nada despreciable en un mundo y una Latinoamérica en recesión.
Esto se vio confirmado en el nuevo Indec de Todesca.

¿Cuál era la necesidad, entonces, de la nueva gestión PRO, de semejante sablazo a los ingresos de los asalariados en beneficio de sectores concentrados exportadores, si la economía argentina no venía mal?

¿Por qué no seguir construyendo sobre “lo hecho” en lugar de medidas que ahogaron el crecimiento y metieron al país nuevamente en una recesión?

Es indudable que los miembros del actual gabinete económico pensaron (y piensan) que no  había margen para continuar  por la senda de crecimiento o incrementar el crecimiento heredado porque esto conducía a un aumento de la demanda de divisas al Banco Central para financiar las importaciones  en bienes de capital, insumos, etc. que proviene del extranjero. Y esas divisas  eran insuficientes para relanzar una economía a “todo motor” con altas tasas de auge como pretenden para llegar a la “pobreza cero”.

Sin embargo, este argumento no invalida la alternativa real de apuntalar el crecimiento heredado sobre la base de actividades con escasa o nula demanda de divisas como se venía practicando en el gobierno anterior a la vez que se aprovechara los contratos de financiamiento no convencional chinos  y el control de cambios previos (cepo) para conservar e incluso fortalecer unas reservas un tanto menguadas.

Es una falacia, entonces, pensar que no había alternativa al sendero de ajuste y endeudamiento reinaugurado por el PRO.
La alternativa estaba, no configuraba una entelequia teórica, una abstracción sino que había sido practicada en la gestión concreta del gobierno anterior.

Sin embargo, el PRO, en sus primeros cien días en la administración, desechó otra alternativa de desarrollo y se despachó con el típico recetario neoliberal.

El cóctel es por todos conocidos: megadevaluacion del 60%,  eliminación del “cepo”, quita de retenciones a los sectores exportadores, arreglo veloz con los “buitres” y regreso al endeudamiento, apertura al mercado especulativo de capitales conjuntamente con tarifazo y aumento del desempleo buscando disciplinar paritarias que pretenden establecerse por debajo de la inflación para menguar el consumo de las clases medias.

Si el problema heredado es una relativa falta de divisas o restricción externa que generaba horizontes devaluatorios para los inversores, quienes agravaban  el problema con profecías auto-cumplidas como se explicó, entonces este cóctel de medidas se orienta a alejar ese horizonte de crisis real o un tanto   imaginario en las burguesías urbanas y rurales.

Esto implica, como se dijo,en la jerga del neoliberalismo,  generar confianza o seguridad jurídica, para que dejen de fugarla y la “hundan acá”.
Hasta ahora, a pesar de estas  “caricias” a sus amigos empresarios, la fuga de capitales en este trimestre se incrementó.  Cuatro mil  millones de dólares en tres meses.

 El gobierno espera que la demanda de dólares baje significativamente cuando los inversores vean que, con el endeudamiento y la apertura al capital financiero, el horizonte crítico que afecte sus utilidades se aleje y se decidan a producir.

Sin embargo, la experiencia histórica no indica eso, tanto en los ‘70 como en los ´90  la llegada  masiva de la divisa norteamericana no desincentivó la fuga de capitales para reorientarse a la inversión productiva sino que la financió. Por qué ahora habría de ser diferente.





viernes, 15 de abril de 2016

SOBRE EL TARIFAZO PRO


Coincidiremos que había que hacer una racionalización de las tarifas en servicios en clases medias, medias/altas. Tipos que pagaban de 10 pesos de luz y cambiaban el 0/K todos los años, no solo por una cuestión ética de equidad, sino macroeconomica.

El  0/K y demás electrónica insumen una buen cantidad de dólares que hacen a la "restricción externa", es decir a la falta de divisas en el Banco Central que induce a bruscas devaluaciones.
El tema es como hacés el ajuste…

El kirchnerismo, durante la gestión de CFK, en su momento quiso reactualizar tarifas, para que el Estado reorientara el gasto a sectores vulnerables en salud, vivienda, programas sociales. No pudo, no lo dejaron, y hoy la clase media (no toda) acepta el "esfuerzo" para tapar el agujero fiscal que dejaron la eliminación a las retenciones de la gran burguesía exportadora.

Es decir, la clase media hegemonizada por los medios concentrados de comunicación acepta el esfuerzo “por la maldita herencia” para liberar excedentes a favor de la oligarquía, pero ponía el “grito en el cielo” si ese sacrificio iba dirigido hacia los sectores populares.

domingo, 20 de marzo de 2016

¿LOS LEGISLADORES QUE SE APRESTAN A PAGAR "URGENTE" A LOS BUITRES ENDEUDARÍAN A SUS FAMILIAS ?



Tratando de apartarme, por un momento, de la etiquetación de aquellos que rechazamos el pago actual a los buitres somos los buenos, los patriotas y aquellos que aprueban el pago en las condiciones actuales son cipayos, vendepatrias, etc.
Tratando de entender las razones, los argumentos que vierten diputados, economistas, senadores del oficialismo y circunstanciales aliados, socialismo, PJ tradicional.
Los ves con la pasión, el interés con que vierten sus argumentos. Ellos están convencidos que le están haciendo un Bien al país. Que el pago a los Buitres es una condición necesaria-aunque implique tragarse algunos sapos- para intentar iniciar el camino del desarrollo de la Argentina.
Ellos señalan, como argumento central del arreglo, la necesidad de financiamiento para obra pública, sobre todo para las diferentes gobernaciones.
Desde el gobierno central de Mauricio Macri, también se agrega, serviría para financiar gasto corriente y dejar de emitir.
Tratando de hacer una somera, y quizás un tanto forzada analogía, entre la economía del país y la economía de una familia con respecto al endeudamiento. Los interrogantes que surgen son los siguientes:
1)A los gobernadores, diputados, senadores que insisten con este pago urgente a los Buitres. ¿Estarían ustedes dispuestos, en su ámbito hogareño, a endeudar a sus respectivas familias para acto seguido “tirar el dinero” conseguido?.
Obvio nadie en su sano juicio, haría tal cosa.
Un particular puede ir a una financiera o a un banco y después no llega a su casa y tira el préstamo por la ventana.
Se lamenta decir que es Esto es lo que ocurre con buena parte del financiamiento que consigue la Argentina. Sirve para financiar la “fuga de capitales” de la gran burguesía y no pocos sectores medios que guardan los dólares debajo del colchón.
Tanto en el ámbito familiar como estatal es una irracionalidad pedir préstamos para “tirarlos”. Es una locura. Pero funciona así, agudizado en los `70 y/o en los `90.
El gobierno anterior intentó ponerle algún limite, alguna restricción a este modus operandi irracional (¿) con el demonizado “cepo cambiario”…pero resulta que irracional, para la opinión pública, era la medida.
Segunda pregunta a los oficialistas y para -oficialistas, miembros de la cámara baja y miembros de la cámara alta del honorable Congreso:
¿Además de endeudarse para “tirar el préstamo” por la ventana vosotros endeudarían sus economías familiares para gastos cotidianos como compra de alimentos, pago de servicios, transporte para los chicos al colegio, etc?
La respuesta más razonable, esperable es la negativa, salvo que por una circunstancia excepcional se queden sin sus ingresos mensuales, y no les quede otra que pedir un préstamo para pasar el mal momento.
Bien, a nivel estatal se busca financiamiento para gasto corriente de forma permanente, para funcionamiento estatal, sueldos, mantenimiento, etc.
Esto es lo que demanda el ministro de Hacienda Prat Gay.Financiar erogaciones corrientes del Estado con endeudamiento, cuando más razonable es esperar que el Estado se nutra de recursos genuinos mediante el cobro de impuestos para financiar gasto corriente y no apelar a un financiamiento “fácil” presente que tendrán que saldar las generaciones futuras.
Tercer interrogante que surge a los bregadores ansiosos por el pago a los Buitres: ¿ustedes endeudarían a sus familias, para saldar intereses de una deuda anterior, y continuar por ese camino cada vez que deben pagar o llegue un vencimiento de intereses de deuda pasada convirtiendo la deuda familiar en una especie de "bola de nieve" inmensa cada vez más grande, que resulte cada vez más costosa y pesada para su economía familiar, que puede implicar incluso que sus acreedores le exijan que ajusten en gastos educativos, de alimentos y salud a sus hijos o alguna persona mayor jubilada que habite la casa, si perciben que les resulta, con el paso del tiempo, más difícil de honrar?
Bien, esto es lo que ha ocurrido en cada ciclo de endeudamiento en el país ¿ y qué condiciones garantiza que no vuelva a ocurrir?!!!
Cuarto interrogante : ¿endeudarían señores legisladores a sus familias para adquirir celulares, plasmas, lavarropas, tostadora, licuadoras?..¿Todo tipo de electrodomésticos del hogar?.. Algunos necesarios y otros un tanto prescindibles?..
Algunos pueden que contesten por la afirmativa. Hay hogares argentinos que se endeudan para comprar estos bienes si no les alcanza con sus ingresos fijos…Igual no es muy aconsejable si se quiere conservar la sustentabilidad económica familiar..
De modo análogo a nivel estatal, esto implica endeudarte para financiar importaciones.
Como ya pasó en los `90.
No está mal financiar importaciones, el tema es ¿qué tipo de importaciones?.
Una cosa es financiar bienes de capital o maquinaria imprescindible que pueda servir para apuntalar capacidad exportadora y con ello el ingreso de dólares “genuinos” que sirvan para poder devolver el préstamo y otra cosa muy diferente es importar bienes de consumo directo, o a lo sumo configurar bienes “ensamblados” acá, pero con escaso componente nacional, como los que configura la industria automotriz o la electrónica informática, altamente deficitaria en su balanza comercial que demanda más divisas que los que “produce”.
Llegados a este punto repasemos.
¿Cuál era, es el argumento principal de este pago urgente a los buitres para nuestros representantes? …
Créditos para obra pública.
Tomando nota de este somero itinerario de analogías recién descriptos vemos que el proceso de endeudamiento es más complejo, y que involucra otras complicaciones además de financiar obra pública.
Por tomar dos ejemplos, yendo a las experiencia gubernamentales más recientes, durante los promocionados, blindaje y megacanges que involucraban la importante cifra de 40.000millones de dólares durante el gobierno de la Alianza se anunciaron en paralelo con el nunca concretado Plan Federal de Infraestructura (Scarletta, Pagina 12)”.
Por contrapartida “con todas las restricciones que tenían en los mercados financieros, los gobiernos kirchneristas sumaron ahorro propio y alguna deuda, pero con organismos internacionales, y realizaron la mayor cantidad de obra pública de los últimos cincuenta años. Ese megaplan de obra pública se hizo con muy poca deuda (Luis Bruschtein, pagina 12,Los cien días)”.
Lo real, entonces es que el endeudamiento indiscriminado que no limite severamente: 1)la fuga de capitales (tirar la plata), 2)intereses de deudas anteriores, 3)gasto corriente (educación, alimentos, transporte para los chicos), 4)financiar importaciones (compra de celulares, plasmas, etc pa la flia) , a lo que cabría agregar dólares necesarios para que las empresa internacionales reinviertan sus utilidades a sus casa centrales( no le encuentro analogía con el ámbito fliar), termine convirtiendo la obra pública en una suerte de ilusión.