martes, 26 de abril de 2016

¿QUÉ HERENCIA?: RESTRICCIÓN EXTERNA Y FUGA DE CAPITALES ¿ERA INEVITABLE EL AJUSTAZO PRO?

Unos de los problemas estructurales en la economía argentina (como de toda economía periférica) es la denominada fuga de capitales. Es uno de los causantes centrales de la disminución de divisas en el Banco Central.
La fuga de capitales implica que la gran burguesía local e internacional, en lugar de reinvertir sus utilidades o excedentes, prefiere “fugarlos a lugares más seguros” como los paraísos o guaridas fiscales más la complicidad de la mediana o pequeña burguesía (clase media) que atesora sus ahorros debajo del colchón extrayendo recursos del sistema económico que podrían canalizarse a la inversión.

Desde la perspectiva ortodoxa o monetarista, esto sucede por la “falta de confianza” o ausencia de “seguridad jurídica” del empresariado en las instituciones públicas o en el Estado, en este caso el Estado argentino.

Traducido, a grosso modo, esto significa que el Estado actúa de tal manera o gestiona la cosa pública de tal manera que produce horizontes de  crisis económicas  que ponen en riesgo, en la percepción de los grandes capitalistas, su futura rentabilidad, por lo se ven obligados a remitir sus ganancias por fuera de los límites del Estado-Nación.

Para poner en claro, negro sobre blanco, tomemos el ejemplo del kirchnerismo en el período 2003-2015. En esta experiencia gubernamental los crecientes aumentos salariales, los subsidios a las tarifas de los servicios, el aumento del gasto público contribuyeron  a  generar una potente clase media y esto ha sido positivo, sin dudas, en términos de mejora de calidad de vida de millones de argentinos. Sin embargo, también  alimentó  al estilo de  consumo “americano” internacionalizado de armaduría electrónica y automotriz  que tienden a disminuir las divisas del Banco Central por el alto componente importado de estos bienes.

 Esta disminución de las reservas del Banco Central constituye  la señal negativa, la “luz roja” para el capital concentrado que pronostica o  avizora escenario devaluatorio de la moneda nacional. Se produce, entonces, un escenario típico causado por una profecía auto-cumplida por parte de la gran burguesía.
Es decir, más allá si el escenario devaluatorio es real o exagerado de parte del empresariado, el sólo hecho de que lo perciban produce una acentuación de la fuga de capitales provocando devaluaciones o pérdida de valor de la moneda nacional.


Estas expectativas devaluatorias también las tiene el sector  agropecuario, que es un actor central para conservar la vitalidad de las reservas, porque es quien que liquida las divisas. Si los grandes exportadores perciben un  dólar que puede estar “más alto” en el futuro cercano, retacean las liquidaciones consumando  la devaluación, más allá si la predicción tiene algún viso de realidad o es exagerada, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Una salida “nacional y popular”  a esta restricción externa o “cuello de botella” que provoca devaluaciones  sería  nacionalizar el comercio exterior, para evitar así que el sector exportador deje de extorsionar o retacear liquidaciones, al tiempo que se afecten rentas extractivistas para canalizarlas a diversificar el aparato productivo y hacerlo menos dependiente de bienes e insumos extranjeros, demandantes netos de la divisa norteamericana.

Es cierto que el kirhnerismo en el gobierno no apuntó a un mayor control del comercio exterior que tuviera algún punto de similitud con el viejo IAPI del primer peronismo.
Es cierto también que la  nueva tecnología agropecuaria, como el silobolsa, en el que la oligarquía puede demorar eternamente la liquidación de sus granos,  puede hacer anacrónico reeditar los viejos modos de intervención en el comercio exterior.

Además cuando el gobierno anterior intentó afectar alguna renta agropecuaria -mediante el incremento de las retenciones  a la soja- se encontró con un escenario de  desabastecimiento e ingobernabilidad que puso en vilo a todo el país  durante tres meses,  como fue el conflicto por  la '125.
La derrota por la '125   fue el lìmite redistributivo que el establishment le puso al kirchnerismo.  “Hasta acá llegás”, pareció ser el mensaje de la oligarquía a las pretensiones distributivas del kirchnerismo. Por lo que el anterior gobierno se reenfocó, en una política bastante menos ambiciosa, a racionalizar el gasto público, intentando recortar subsidios  a los sectores medios cuyos ahorros se vuelcan fuertemente a la compra del ensamblaje  internacionalizado altamente demandante de divisas, para reorientarlos a los sectores populares en necesidades básicas. Tampoco pudo.

Los medios hegemónicos pusieron el grito en el cielo y aumentó la sensibilidad social frente al “ajuste” o denominado,  en su momento, “sintonía fina” por el anterior gobierno.

Antes estos límites del status quo, el kirchnerismo, para moderar la  restricción externa o cuello de botella, se propone  controlar la fuga de capitales con el demonizado “cepo cambiario" sumando financiamiento no convencional con los swaps chinos al tiempo que logra un significativo aumento de la economía en  su último año de gestión apelando al crecimiento de sectores con escasa o nula demanda de divisas, como la construcción y el  desarrollo de  los programas sociales.

El actual gobierno PRO de Mauricio Macri podría haber seguido por este sendero.
El nuevo gobierno PRO sabía, era consciente que el país había crecido el año pasado o había tenido un leve crecimiento arriba del 2%, nada despreciable en un mundo y una Latinoamérica en recesión.
Esto se vio confirmado en el nuevo Indec de Todesca.

¿Cuál era la necesidad, entonces, de la nueva gestión PRO, de semejante sablazo a los ingresos de los asalariados en beneficio de sectores concentrados exportadores, si la economía argentina no venía mal?

¿Por qué no seguir construyendo sobre “lo hecho” en lugar de medidas que ahogaron el crecimiento y metieron al país nuevamente en una recesión?

Es indudable que los miembros del actual gabinete económico pensaron (y piensan) que no  había margen para continuar  por la senda de crecimiento o incrementar el crecimiento heredado porque esto conducía a un aumento de la demanda de divisas al Banco Central para financiar las importaciones  en bienes de capital, insumos, etc. que proviene del extranjero. Y esas divisas  eran insuficientes para relanzar una economía a “todo motor” con altas tasas de auge como pretenden para llegar a la “pobreza cero”.

Sin embargo, este argumento no invalida la alternativa real de apuntalar el crecimiento heredado sobre la base de actividades con escasa o nula demanda de divisas como se venía practicando en el gobierno anterior a la vez que se aprovechara los contratos de financiamiento no convencional chinos  y el control de cambios previos (cepo) para conservar e incluso fortalecer unas reservas un tanto menguadas.

Es una falacia, entonces, pensar que no había alternativa al sendero de ajuste y endeudamiento reinaugurado por el PRO.
La alternativa estaba, no configuraba una entelequia teórica, una abstracción sino que había sido practicada en la gestión concreta del gobierno anterior.

Sin embargo, el PRO, en sus primeros cien días en la administración, desechó otra alternativa de desarrollo y se despachó con el típico recetario neoliberal.

El cóctel es por todos conocidos: megadevaluacion del 60%,  eliminación del “cepo”, quita de retenciones a los sectores exportadores, arreglo veloz con los “buitres” y regreso al endeudamiento, apertura al mercado especulativo de capitales conjuntamente con tarifazo y aumento del desempleo buscando disciplinar paritarias que pretenden establecerse por debajo de la inflación para menguar el consumo de las clases medias.

Si el problema heredado es una relativa falta de divisas o restricción externa que generaba horizontes devaluatorios para los inversores, quienes agravaban  el problema con profecías auto-cumplidas como se explicó, entonces este cóctel de medidas se orienta a alejar ese horizonte de crisis real o un tanto   imaginario en las burguesías urbanas y rurales.

Esto implica, como se dijo,en la jerga del neoliberalismo,  generar confianza o seguridad jurídica, para que dejen de fugarla y la “hundan acá”.
Hasta ahora, a pesar de estas  “caricias” a sus amigos empresarios, la fuga de capitales en este trimestre se incrementó.  Cuatro mil  millones de dólares en tres meses.

 El gobierno espera que la demanda de dólares baje significativamente cuando los inversores vean que, con el endeudamiento y la apertura al capital financiero, el horizonte crítico que afecte sus utilidades se aleje y se decidan a producir.

Sin embargo, la experiencia histórica no indica eso, tanto en los ‘70 como en los ´90  la llegada  masiva de la divisa norteamericana no desincentivó la fuga de capitales para reorientarse a la inversión productiva sino que la financió. Por qué ahora habría de ser diferente.





viernes, 15 de abril de 2016

SOBRE EL TARIFAZO PRO


Coincidiremos que había que hacer una racionalización de las tarifas en servicios en clases medias, medias/altas. Tipos que pagaban de 10 pesos de luz y cambiaban el 0/K todos los años, no solo por una cuestión ética de equidad, sino macroeconomica.

El  0/K y demás electrónica insumen una buen cantidad de dólares que hacen a la "restricción externa", es decir a la falta de divisas en el Banco Central que induce a bruscas devaluaciones.
El tema es como hacés el ajuste…

El kirchnerismo, durante la gestión de CFK, en su momento quiso reactualizar tarifas, para que el Estado reorientara el gasto a sectores vulnerables en salud, vivienda, programas sociales. No pudo, no lo dejaron, y hoy la clase media (no toda) acepta el "esfuerzo" para tapar el agujero fiscal que dejaron la eliminación a las retenciones de la gran burguesía exportadora.

Es decir, la clase media hegemonizada por los medios concentrados de comunicación acepta el esfuerzo “por la maldita herencia” para liberar excedentes a favor de la oligarquía, pero ponía el “grito en el cielo” si ese sacrificio iba dirigido hacia los sectores populares.

domingo, 20 de marzo de 2016

¿LOS LEGISLADORES QUE SE APRESTAN A PAGAR "URGENTE" A LOS BUITRES ENDEUDARÍAN A SUS FAMILIAS ?



Tratando de apartarme, por un momento, de la etiquetación de aquellos que rechazamos el pago actual a los buitres somos los buenos, los patriotas y aquellos que aprueban el pago en las condiciones actuales son cipayos, vendepatrias, etc.
Tratando de entender las razones, los argumentos que vierten diputados, economistas, senadores del oficialismo y circunstanciales aliados, socialismo, PJ tradicional.
Los ves con la pasión, el interés con que vierten sus argumentos. Ellos están convencidos que le están haciendo un Bien al país. Que el pago a los Buitres es una condición necesaria-aunque implique tragarse algunos sapos- para intentar iniciar el camino del desarrollo de la Argentina.
Ellos señalan, como argumento central del arreglo, la necesidad de financiamiento para obra pública, sobre todo para las diferentes gobernaciones.
Desde el gobierno central de Mauricio Macri, también se agrega, serviría para financiar gasto corriente y dejar de emitir.
Tratando de hacer una somera, y quizás un tanto forzada analogía, entre la economía del país y la economía de una familia con respecto al endeudamiento. Los interrogantes que surgen son los siguientes:
1)A los gobernadores, diputados, senadores que insisten con este pago urgente a los Buitres. ¿Estarían ustedes dispuestos, en su ámbito hogareño, a endeudar a sus respectivas familias para acto seguido “tirar el dinero” conseguido?.
Obvio nadie en su sano juicio, haría tal cosa.
Un particular puede ir a una financiera o a un banco y después no llega a su casa y tira el préstamo por la ventana.
Se lamenta decir que es Esto es lo que ocurre con buena parte del financiamiento que consigue la Argentina. Sirve para financiar la “fuga de capitales” de la gran burguesía y no pocos sectores medios que guardan los dólares debajo del colchón.
Tanto en el ámbito familiar como estatal es una irracionalidad pedir préstamos para “tirarlos”. Es una locura. Pero funciona así, agudizado en los `70 y/o en los `90.
El gobierno anterior intentó ponerle algún limite, alguna restricción a este modus operandi irracional (¿) con el demonizado “cepo cambiario”…pero resulta que irracional, para la opinión pública, era la medida.
Segunda pregunta a los oficialistas y para -oficialistas, miembros de la cámara baja y miembros de la cámara alta del honorable Congreso:
¿Además de endeudarse para “tirar el préstamo” por la ventana vosotros endeudarían sus economías familiares para gastos cotidianos como compra de alimentos, pago de servicios, transporte para los chicos al colegio, etc?
La respuesta más razonable, esperable es la negativa, salvo que por una circunstancia excepcional se queden sin sus ingresos mensuales, y no les quede otra que pedir un préstamo para pasar el mal momento.
Bien, a nivel estatal se busca financiamiento para gasto corriente de forma permanente, para funcionamiento estatal, sueldos, mantenimiento, etc.
Esto es lo que demanda el ministro de Hacienda Prat Gay.Financiar erogaciones corrientes del Estado con endeudamiento, cuando más razonable es esperar que el Estado se nutra de recursos genuinos mediante el cobro de impuestos para financiar gasto corriente y no apelar a un financiamiento “fácil” presente que tendrán que saldar las generaciones futuras.
Tercer interrogante que surge a los bregadores ansiosos por el pago a los Buitres: ¿ustedes endeudarían a sus familias, para saldar intereses de una deuda anterior, y continuar por ese camino cada vez que deben pagar o llegue un vencimiento de intereses de deuda pasada convirtiendo la deuda familiar en una especie de "bola de nieve" inmensa cada vez más grande, que resulte cada vez más costosa y pesada para su economía familiar, que puede implicar incluso que sus acreedores le exijan que ajusten en gastos educativos, de alimentos y salud a sus hijos o alguna persona mayor jubilada que habite la casa, si perciben que les resulta, con el paso del tiempo, más difícil de honrar?
Bien, esto es lo que ha ocurrido en cada ciclo de endeudamiento en el país ¿ y qué condiciones garantiza que no vuelva a ocurrir?!!!
Cuarto interrogante : ¿endeudarían señores legisladores a sus familias para adquirir celulares, plasmas, lavarropas, tostadora, licuadoras?..¿Todo tipo de electrodomésticos del hogar?.. Algunos necesarios y otros un tanto prescindibles?..
Algunos pueden que contesten por la afirmativa. Hay hogares argentinos que se endeudan para comprar estos bienes si no les alcanza con sus ingresos fijos…Igual no es muy aconsejable si se quiere conservar la sustentabilidad económica familiar..
De modo análogo a nivel estatal, esto implica endeudarte para financiar importaciones.
Como ya pasó en los `90.
No está mal financiar importaciones, el tema es ¿qué tipo de importaciones?.
Una cosa es financiar bienes de capital o maquinaria imprescindible que pueda servir para apuntalar capacidad exportadora y con ello el ingreso de dólares “genuinos” que sirvan para poder devolver el préstamo y otra cosa muy diferente es importar bienes de consumo directo, o a lo sumo configurar bienes “ensamblados” acá, pero con escaso componente nacional, como los que configura la industria automotriz o la electrónica informática, altamente deficitaria en su balanza comercial que demanda más divisas que los que “produce”.
Llegados a este punto repasemos.
¿Cuál era, es el argumento principal de este pago urgente a los buitres para nuestros representantes? …
Créditos para obra pública.
Tomando nota de este somero itinerario de analogías recién descriptos vemos que el proceso de endeudamiento es más complejo, y que involucra otras complicaciones además de financiar obra pública.
Por tomar dos ejemplos, yendo a las experiencia gubernamentales más recientes, durante los promocionados, blindaje y megacanges que involucraban la importante cifra de 40.000millones de dólares durante el gobierno de la Alianza se anunciaron en paralelo con el nunca concretado Plan Federal de Infraestructura (Scarletta, Pagina 12)”.
Por contrapartida “con todas las restricciones que tenían en los mercados financieros, los gobiernos kirchneristas sumaron ahorro propio y alguna deuda, pero con organismos internacionales, y realizaron la mayor cantidad de obra pública de los últimos cincuenta años. Ese megaplan de obra pública se hizo con muy poca deuda (Luis Bruschtein, pagina 12,Los cien días)”.
Lo real, entonces es que el endeudamiento indiscriminado que no limite severamente: 1)la fuga de capitales (tirar la plata), 2)intereses de deudas anteriores, 3)gasto corriente (educación, alimentos, transporte para los chicos), 4)financiar importaciones (compra de celulares, plasmas, etc pa la flia) , a lo que cabría agregar dólares necesarios para que las empresa internacionales reinviertan sus utilidades a sus casa centrales( no le encuentro analogía con el ámbito fliar), termine convirtiendo la obra pública en una suerte de ilusión.

viernes, 4 de marzo de 2016

TRES IMPRESIONES RÁPIDAS TRAS EL DISCURSO DE APERTURA LEGISLATIVA DE MAURICIO MACRI



Primera impresión:
Tras el duro y confrontativo discurso de Mauricio Macri cargando todos los problemas actuales, que manifiesta el país, en la supuesta pesada herencia K ,un periodista reconocido le comentó a Federico Pinedo, jefe de la bancada oficialista, que complicaba -el tono del discurso presidencial- las negociaciones con los sectores más moderados del PJ para lograr la anuencia en temas fundamentales para el macrismo como el pago a los fondos buitres y el nombramiento de los jueces de la Corte suprema.
Pinedo respondió, con un tono emocional un tanto desganado, de modo afirmativo, es decir no negó la posible complicación.
Es que, resulta obvio, no había forma que Pinedo la negara!.
Cuál es la estrategia de Macri, si la hay, que se encuentra detrás de ese discurso hiper-revanchista?
Los resultados electorales reflejan un país dividido a la mitad y dispara una brutalidad discursiva como si hubiera ganado 80 a 20!.
En lugar de intentar conseguir una rápida simpatía de los gobernadores y legisladores colaboracionistas del PJ, propensos a cobijarse bajo cualquier billetera oficialista, logró, al momento, el efecto lógico contrario, la reunión de todo el arco peronista K y no K alertados por la ferocidad argumentativa del presidente!.
Algo parecido se produjo con la visita al Papa. El presidente argentino fue acompañado con figuras provinciales como Bertone, Urtubey, personajes que por distintos motivos no cuentan con el visto bueno de Francisco.
“Macri no paró de provocar”, dijo un vocero papal, remitiéndose a los acompañantes del presidente argentino.
Este discurso polarizador, cargando todas la culpas a la supuesta desastrosa herencia k, puede resultar exitosa para persuadir a una opinión pública anestesiada por el blindaje mediático, para justificar la ferocidad de las medidas económicas contra los sectores populares: devaluación, despidos a mansalva, inflación triplicada, pero no se percibe ninguna utilidad si lo que se desea es la anuencia del peronismo tradicional para garantizar la gobernabilidad.
Salvo, salvo que la estrategia del ejecutivo sea la de golpear con dureza primero para después cooptar, confiando que las suspicacias y enojos de los mandatarios provinciales ante la virulencia presidencial se van a diluir una vez que comiencen las negociaciones.
Después de todo, pensarán en la Rosada, a las arcas provinciales les conviene el arreglo con el mundo financiero internacional para tener acceso al crédito. La suerte de los mandatarios regionales está atada al éxito del poder de central.
En este sentido a nadie le convendría una crisis de representación y gobernabilidad como la del 2001.
En esta interpretación, del estado de situación, más temprano que tarde al PJ tradicional no le va que otra que aceptar los términos de Bs As.

Segunda impresión:

Como en los `90 el país pareciera que quedara reducido, atado para su desarrollo y crecimiento a una sola variable: el endeudamiento.
El ministro de hacienda Prat Gay alertó, a decir verdad amenazó, que si no se arregla con los fondos “buitres” , la economía se va a “complicar” y van ser necesario mayores dosis de ajuste, de recortes .
El juez Grieza fijó como condición la fecha límite el 14 de abril para que el país arregle con los holdouts.
Por lo que, a no sorprenderse, si en las próximas semanas el armado comunicacional hegemónico - persuasión de la opinión pública mediante- busca presionar a la dirigencia política para “cerrar” urgente con los buitres amenazando escenarios apocalípticos o agudización catastrófica de la “herencia maldita” de no consumarse la salida definitiva del "default".
Así las cosas, se trataría del regreso de un gobierno, de un modo de gestión, cuyo éxito queda reducido, limitado al endeudamiento externo.
No se está en presencia de una elit gobernante muy creativa en materia social y económica.
Aplica el recetario ortodoxo del FMI a partir de condicionar con temores a la sociedad o la clase política.
Sin embargo, incluso consumando, concretando velozmente la subordinación al poder financiero global con la sumisión a los fondos buitres, no terminaría aquí el problema de nuestro itinerario económico.
Este es el comienzo-aun sin contar con la posibilidad de demandas del 93 por ciento de los acreedores restante que arregló con quitas durante el K-de un denso camino de acentuación e incremento de la dependencia financiera, con condiciones de ajuste crecientes y de mayor intensidad.
Como ya se vivió en los 90. Existen probabilidades-en el mediano plazo de un continuum de exigencias de desregulaciones, privatizaciones, flexibilización laboral, búsqueda de mercantilización de las universidades, descuentos salariales a jubilados, etc, etc.
Con el transcurrir del tiempo "nada alcanza" , no hay austeridad que "alcance" para permanecer incorporados al mundo!.
El Poder financiero internacional se vuelve insaciable si queremos "gozar" de modo permanente de sus servicios.

Tercera impresión

Un último parrafito referido al accionar de la izquierda estricta:
Causa ternura (y lo menciono sin ninguna vocación irónica) ver los representantes de la izquierda en la primera fila de la resistencia, de apoyo a los despedidos, de repudio al discurso presidencial, pero en algún momento este universo militante e ideológico tiene que hacerse alguna auto-critica.
No puede ser que todo lo positivo que hace en la sociedad civil-en la defensa de los derechos de los trabajadores- se invalide en el ámbito político.
No van alcanzar los cuerpos militantes en el “frente de lucha” para intentar limitar la expulsión de los asalariados del mercado laboral que necesita este modelo conservador…
Esta desastrosa experiencia sirve para demostrar que ”No es todo lo mismo”, y no era inevitable este ajuste brutal del macrismo si hubiera ganado el Frente por la Victoria.
Qué lleva a pensar que era inevitable un hachazo a los ingresos populares de semejante intensidad?.
Cuáles era los factores que indicaran que el ajuste era “naturalmemte” irremediable?. Pareciera, en el fondo y no tan en el fondo de sus conciencias, que se desea tal ajuste salvaje.
No todo es lo mismo. Hay que hacer un diagnóstico más preciso de la economía y la política nacional, para no llevar al suicidio laboral a miles de compañeros de clase. Un poco de responsabilidad social muchachxs.
Durante toda la década K se la pasaron acusando y pronosticando recortes y escenarios catastróficos mientras los salarios no pararon de crecer.
Esto se vió reflejado en el boom de consumo en los mejores años, y durante los últimos aunque el mundo capitalista se halla en crisis con problemas de sobreproducción o subconsumo, el gobierno de Cristina apeló al tan denostado déficit fiscal con políticas contra-cíclicas para conservar un cuasi-pleno empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores.
Lo que no implica afirmar que la situación social haya sido una panacea plena. Quedaron bolsones de pobreza y asalariados informales que no alcanzaron a disfrutar de las "buenas" del modelo.
La izquierda estricta se debe alguna autocrítica por su propia supervivencia electoral, sino el electorado conseguido del 3 por ciento se les vuelve a desplomar, a esfumar en las próximo comicios como en tantas otras oportunidades de la historia nacional. Hay que empezar a revisar dogmas abstractos de manuales pre-gramscianos y mirar un poco la realidad, “la compleja realidad"

viernes, 26 de febrero de 2016

TENSIONES ENTRE BIENESTAR SOCIAL Y EXTRACTIVISMO EN AMERICA LATINA



En los años ’90, los movimientos sociales desocupados en Argentina y movimientos indígenas en otros países latinoamericanos, además de experiencias más institucionalizadas como el PT en Brasil o el Frente Amplio en Uruguay, inauguraron  la grieta antineoliberal.

En una cultura hegemonizada por el neoliberalismo donde la suerte de las personas se resolvía en el dios mercado y la política estaba subordinada a los poderes fácticos, los movimientos sociales y estas experiencias partidarias, que confluían en foros sociales internacionales, comenzaron a poner en agenda pública una serie de demandas anti-neoliberales como la resistencia a las privatizaciones, la recuperación de la soberanía estatal, la búsqueda de autonomía nacional de las políticas de ajuste de los organismos internacionales de crédito, la recuperación de las fuentes de trabajo, la universalización de las políticas sociales.

Estas demandas lograron construir hegemonía social,  especialmente a partir de los últimos años del siglo pasado y principios del XXI, logrando concretar y cristalizar dicha trasformación social y cultural en el ámbito político, reflejado en una serie de liderazgos progresistas en América Latina que tomaron dicha agenda. De modo más radical en Venezuela, Bolivia, y Ecuador, más tibiamente en Uruguay y Brasil, ocupando un lugar intermedio el kirchnerismo en Argentina (1)
Esa orientación contestataria,  se ve reflejada en el “No al ALCA” y los intentos de fortalecer la integración latinoamericana con la ampliación del Mercosur, y la creación de nuevos marcos institucionales supra-regionales como la Celac y la Unasur. 

Instancias donde se integra a Cuba evitando de este modo la discriminación histórica que sufre ese país en la OEA (Celac-Cuba). Además regresa el Estado, que había prácticamente sido sepultado por la ola conservadora de los ‘80 y ‘90, con nacionalizaciones, estatización y regulación sobre la economía en diferentes escalas e intensidades; la política aparece arbitrando, limitando  las facciones capitalistas y no como mero instrumento al servicio de las clases dominantes (Sotolowiz, Beatriz 2004).

Después de 12 años en promedio en la región de estas experiencias progresistas, se puede decir que el saldo es positivo en términos económicos y sociales. Se ha  producido cierta movilidad social ascendente de sectores sumergidos  en  la pobreza que pasaron a  formar parte de la clase media. Se ha ampliado el mercado interno y se han generado millones de puestos laborales.

Sin embargo, estos logros se vienen desarrollando, desenvolviendo sobre economías extractivistas y primarizadas con  problemas significativos  en términos socio -ambientales.
Se presenta un dilema entonces de compleja resolución entre bienestar social y material y armonía socio-ambiental. Este dilema está presente tomando como ejemplo la letra de la Constitución Boliviana donde se reconoce el “buen vivir”, el pachamamismo y la armonía con la naturaleza en uno de sus artículos  conjuntamente con la búsqueda de la justicia social en los sectores indígenas tradicionalmente discriminados y excluidos (ver Constitución Boliviana).
Se puede decir que estos dos objetivos centrales en la agenda de los gobiernos progresistas  son los que entran en tensión actualmente en  América Latina.

Sin embargo, el problema del  extractivismo basado en una economía preponderante de  exportación de materias primas es un problema estructural de siglos en América  Latina desde la vieja colonia española pasando por la británica en el siglo XIX hasta la dominación de las transnacionales norteamericanas en el siglo XX hasta esta parte. Basta con darle una hojeada a “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano para dar cuenta de esto ( Galeano Eduardo, 2003) .
Igualmente, desde cierto pensamiento progresista ambientalista está tensión entre mejora social y ambientalismo  pareciera no existir.
En este sentido, se niega toda mejora social  o material en estos años alegando que el rédito económico en las localidades donde se produce el extractivismo es escaso y que los gobiernos nacionales sólo consiguen algunas “migajas” para mantener cooptados con planes sociales a los sectores pobres urbanos ( Svampa Maristela, 2013).

Lo cierto es que la creciente demanda internacional de los comodities, aunque no es la única causa, ha dotado a los gobiernos progresistas de divisas para mantener la gobernabilidad económica y la mejora sustancial de vastos sectores de la  población, en términos salariales y generación de empleo.
A diferencia de las gestiones neoliberales, que dejaron hacer un extractivismo en beneficio total a las multinacionales, las experiencias progresista han aplicado diferentes mecanismos -desde retenciones, regalías hasta estatizaciones- para captar parte de la renta en beneficio de sectores populares ( Garcia Linera Alvaro, 2011).

Igual, se hace necesario matizar la profundidad redistributiva de los gobiernos populares actuales. Estos a diferencia de sus homónimos de los años ‘40 y ‘50 se hallan con capacidades estatales recortadas frente a la denominada globalización financiera.

En esos años se podía ensayar una suerte de Estado de bienestar y políticas con mayor profundidad redistributivas tomado como referencia el  welfare europeo en base al pacto capital-trabajo fordista. Pacto que entra en crisis en la década del ‘70 del siglo pasado, y cuyos efectos aún sufrimos por la renuencia de la casta de capitalistas a reinvertir sus ganancias y su propensión a “la fuga permanente” en el casino de la globalización financiera mundial, en paraísos fiscales, sin contar con el chantaje que le realizan a los Estados exigiendo políticas de recorte salarial y flexibilización laboral si quieren gozar de sus servicios como inversores ( García Delgado Delgado, 2001).

Aún en este contexto de dificultades y hegemonía financiera global, los gobiernos progresistas han logrado avanzar en la lucha contra el flagelo de la indigencia con políticas sociales universales.
No obstante la media histórica de trabajo  informal (en negro) sigue siendo alta y es uno de los déficits laborales evidentes por los que deben seguir luchando y gestionando los procesos progresistas.
Para reducir  este flagelo, desde la perspectiva  de las gestiones progresistas latinoamericanas se hace  necesario captar  y producir mayores porciones de rentas extractivistas que se orienten, se podría decir aun a costa de generalizar,  a dos grandes objetivos:

A) Generar procesos virtuosos de encadenamiento productivo de industrialización o lo que se denomina generar valor agregado en las exportaciones de materias primas, al tiempo que se profundice la sustitución de importaciones y la diversificación económica que reduzca la dependencia externa.

B) Otorgar apoyo financiero y  crediticio a las empresas  de pequeña escala que se les dificulta blanquear personal por las “altas cargas sociales” así como a los pequeños emprendedores de la economía popular que no poseen el material técnico ni los recursos económicos para siquiera comenzar sus proyectos.
En resumen, de lo que se trata, para la perspectiva progresista, es ampliar el excedente extractivista para volcarlo a la diversificación del aparato productivo que fomente exportaciones innovadoras al tiempo  que reduzca la dependencia importadora, problemas estructurales de las economías periféricas ( García Linera Alvaro, 2011).

En este marco, la búsqueda de inclusión social y laboral y las tensiones protección medio ambiental se presentan como un dilema de complicada resolución en el capitalismo dependiente y periférico.
Un primer paso posible en tren de reducir, minimizar los impactos socio-ambientales del extractivismo sería agudizar la actuación fiscalizadora del Estado, respetando a rajatabla la normativa actual en términos de exigir las mejores tecnologías, respetar las exigencias ambientales y establecer mecanismos de comunicación, participación y control ciudadana ( Gudynas, Eduardo 2011). Esto se podría lograr liberando recursos del propio extractivismo, aunque tendría el costo de reducción de partidas en otros ámbitos.

Ahora bien, una hoja de ruta que otorgue respuestas en un plazo razonable y solucione de cuajo la encrucijada bienestar social-ambientalismo implicaría, no sólo un problema de gestión gubernamental, sino un problema de concientización intersubjetiva desde la misma ciudadanía y sectores subalternos que generen una contra-hegemonía al modo de producción extractivista y el modo de consumo occidentalizado que el mismo sostiene.

Por lo que además de  reactualizar salarios, en las paritarias en  que los sectores medios y populares se ven beneficiados,  los sindicatos que los representen también deberían comenzar a pensar en términos cualitativos y no solo cuantitativos; porque una parte significativa de esos ingresos salariales suelen trasladarse al consumo internacionalizado que aspira divisas y que mantiene la industria concentrada y dependiente.

A modo de ejemplo, si tomamos el monocultivo sojero en Argentina, este sector provee de cuantiosas divisas que sirven para mantener la armaduría electrónica y automotriz que consume la clase media y no pocos sectores populares, por lo que habría que estar dispuesto en el caso de transitar el paso del agro-negocio a una agricultura agroecológica y diversificada a una merma de la generación de divisas por menor volumen y productividad exportadora, lo que implicaría una carencia de dólares para mantener  dicha armaduría.

Esta transición, de producirse, no es un lecho de rosas,  no se trata de una “realización mágica” como piensa cierto ultra-izquierdismo intelectual ( Sader Emir, 2009).

Primero porque encontraría  no sólo la oposición  del gran capital agrario internacional sino la resistencia de los medianos propietarios de la pampa húmeda, porque el cambio de paradigma productivo, exigiría volver a trabajar sus campos y dejar de vivir como rentistas en  este modelo concentrado de pool de siembras.

Segundo, porque segmentos no menores de clase media se verían privados del estilo de consumo occidentalizado al clausurar el ensamblaje industrial importador, por carencia de divisas para mantenerlo, (salvo que se apele al endeudamiento como lo hace hoy la derecha partidaria, pero la idea aquí está orientada a salir de la dependencia, no agudizarla).

De saldarse estos obstáculos, como consecuencia positiva y deseada,  esta limitación del “consumo americano”  minimizaría  la explotación petrolera, por la reducción de armado de automóviles.
Sin embargo aquí no concluye nuestro problema. Una vez solucionado esto, habría faltante de   divisa de la cual se nutren la fuga de capitales, lo que produciría una hiper-devaluación con consecuencias devastadoras para los salarios por un desplome de las reservas internacionales del Banco Central.
Anticipar este problema obligaría a profundizar las medidas con la estatización y nacionalización de la propiedad concentrada de la alta burguesía  industrial, financiera y agraria.

Esto tiene características  revolucionarias,  implica un cambio de radical de paradigma que incluiría altos  costos en ingobernabilidad y desestabilización institucional.  Se trata de un sendero complejo, problemático, altamente dificultoso y no ausente de sacrificios sociales y económicos, más si se realiza aisladamente desde un sólo  país.

Un camino, entonces, que tenga como horizonte la creciente emancipación de nuestros pueblos  quizás lleve décadas porque que requiere solidificar previamente la integración regional latinoamericana al tiempo de fomentar un mundo multipolar con alianzas estratégicas con otras naciones del sur como China, Rusia que permitan acumular suficientes fuerzas políticas sociales y económicas que puedan amortiguar o  limitar la reacción imperial prevista.

 (1)Revista América Latina en Movimiento, mayo 2012, 475.


BIBLIOGRAFIA

-Delgado Garcia  Daniel 2001, “Estado y Sociedad, la nueva relación a partir del cambio estructural”,(ed Norma)
-Galeano Eduardo, 2003(1971) “Las venas abiertas de América Latina” (Catálogos SRL, Bs As).
- Garcia Linera Alavaro 2011, “Las tenciones creativas de la revolución” http://www.alames.org/documentos/tensiones.pdf
-Gudynas Eduardo2011, “Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo” http://es.scribd.com/doc/52945770/Diez-tesis-urgentes-sobre-el-nuevo-extractivismo-de-Gudynas#
 -Sader Emir 2009 “El Nuevo Topo”, (Clacso, Siglo XXI).
-Sader Emir y  Gentili Pablo 2003, “La trama del neoliberalismo, Mercado Crisis y exclusión social”, Clacso.
 -Svampa Maristella, 2013 “El consenso de los comodities” Revista Nueva Sociedad, marzo-abril .
- Stolowicz  Beatriz, 2004“La izquierda Latinoamericana, gobierno y proyecto de cambio” Revista Nueva Política Nr1https://www.tni.org/files/download/left-s.pdf
-Revista Académica “América Latina en Movimiento”, mayo 2012, 475.

-Constitución Política del Estado plurinacional de Bolivia //www.harmonywithnatureun.org/content/documents/159Bolivia%20Consitucion.pdf

jueves, 4 de febrero de 2016

UN MES DE GESTIÓN PRO: ¿EL INICIO DEL CAMINO HACIA LA POBREZA CERO?

Este mes de gestión Pro, día tras día, semana a semana, no ha dejado de sorprendernos..(¿sorprendernos?)
Mauricio Macri, recordemos, ganó las elecciones presidenciales con un apretado 51 por ciento de los votos a favor contra el 49. Lo que refleja un país electoral partido prácticamente a la mitad. Esto no deslegitima su triunfo. Ganó y es el legítimo presidente de los argentinos.
El ajustado triunfo electoral sumado a una economía heredada sin graves problemas, casi pleno empleo, un país desendeudado, “gobernable” constituían un escenario propicio, que invitaban al Pro a una gestión moderada que tratara de gestionar y administrar mejor lo hecho al tiempo que convocara, que sedujera a quienes no lo habían votado.
Concretar un programa gradualista, que fuera acomodando las variables económicas sin grandes costos y sobresaltos como: A) Utilizar el swap chino para incentivar a los grandes exportadores a liquidar sus dólares, como hacía el gobierno anterior B) Devaluar gradualmente, que evitara un fogoneo inflacionario. C) Arreglar, y actualizar paritarias entorno a los números inflacionarios del 2015. D) Abrir el dialogo con el Congreso, dado que la mayoría está en manos del peronismo, e intentar aislar al kirchnerismo radicalizado.
Sin embargo, eligió el camino duro, que expresa cierto “revanchismo” de las clases dominantes y una regresión de derechos conseguidos de los sectores populares durante el kirchnerismo.
Es cierto, la han “levantado con pala” en estos años K, pero hay cuestiones del orden simbólico. Por ejemplo, la ley de medios de comunicación o intentar democratizar la justicia. Cuestiones del orden laboral: indisciplina, ausentismo de parte de la fuerza de trabajo en unidades productivas; y actitudes políticas y económicas por parte del Estado nacional como la desobediencia y autonomía del poder financiero internacional, paritarias que reactualizaban salarios (incluso en varios años por encima de la inflación), implementación de programas sociales universales que des-mercantilizan la fuerza de trabajo que tenía (y aun los tiene) “envenenados” a sectores concentrados del gran capital y porciones medianos y pequeños de la burguesía hegemonizados por aquel.
El nuevo presidente en lugar de “bonapartear” sobre las distintas fracciones del capital y el trabajo, (màs teniendo en cuenta que es minoría en el Congreso y gana por dos puntitos las elecciones, intentando captar el electorado más moderado del Frente por la Victoria) decidió rápidamente, en su estrategia, representar de modo directo y a fondo la reacción del gran capital extranjero y local contra los trabajadores.
Aplica una devaluación feroz, que implica una colosal transferencia del excedente desde los ingresos fijos asalariados a los exportadores, lo complementa con la expulsión de miles de trabajadores, en los ámbitos públicos y privados, parálisis de la obra pública y tarifazo en los servicios inminente.
Esta brutalidad, necesita como condición indispensable acallar voces disidentes, supresión de la ley de medios, expulsión de periodistas opositores, criminalización de la protesta (que incluye el colmo de encarcelamiento y detención de luchadores sociales y sindicalistas, violando todo tipo de garantías y derechos individuales propios de una democracia republicana) sin contar con los decretazos insólitos de nombramiento de jueces a la Corte Suprema sin la participación del Congreso.
A pesar de la brutalidad, buena parte de la ciudadanía, se haya todavía como aletargada, como anestesiada, (imaginen un escenario en el cual el kirchnerismo en el gobierno hubiera tomado estas medidas Pro) y en esto hacen el trabajo fino los medios hegemónicos de comunicación, mediante un blindaje mediático inaudito en los años de democracia, que refleja una coincidencia plena ente poder político, económico y comunicacional.
El postre de todo esto, es que encima viene cargado de un lenguaje elitista, racista, con ecos de la dicotomía “civilización y barbarie” del siglo XIX, al tiempo que se minimiza la violación de los derechos humanos durante la última dictadura.
A pesar de este mes inaugural, que describe y promete un escenario social y económico espantoso para las clases subalternas, mal no viene, con fines pedagógicos, explicativos, descriptivos si se quiere, ponernos por un instante en la piel, en el lugar, en “la cabeza” de los miembros del gobierno del PRO y del presidente Mauricio Macri.
Tratemos de aceptar que está entre sus intenciones genuinas “el interés general”, el “bien común” de todos los argentinos, y que estas medidas “duras” son necesarias, configuran una especie de costos transicionales que hay que asumir, que hay que adoptar para llegar a su promesa de campaña de “pobreza cero”.
Repasando, se puede decir que el programa implementado por la gestión de gobierno que busca llegar al paraíso prometido esta dotado de tres patas:
1) Desregulación del sector financiero, a partir de la apertura de la cuenta capital a los capitales “golondrinas”, regreso al endeudamiento, libre disponibilidad de divisas (¡Chau cepo!). Coctel que implica una subordinación económica y geopolítica a EE.UU y el FMI.
2) La nombrada devaluación que permite la absorción de porción de los ingresos de sectores populares en beneficio de la elite exportadora.
3) Aumento del desempleo buscando disciplinar paritarias en sectores organizados del trabajo.
Este programa, con estas condiciones, busca como objetivo principal incentivar al capital concentrado a relanzar el proceso de acumulación capitalista argentino para volver a un fuerte creciente económico que termine de incorporar, con la generación de fuentes laborales “genuinas” al porcentaje de compatriotas que aún lidia con la pobreza.
Sin embargo, aún reconociendo estas buenas intenciones, hay que recordarles a Mauricio Macri y sus ministros y militantes que más mercado, más capitalismo no logra perforar los bolsones de pobreza que aún quedan en la economía nacional.
Durante los gloriosos ‘90, el “relato” era el mismo. Se trataba, como ahora, de liberar a las fuerzas productivas de las “ataduras” del Estado, y a pesar del crecimiento logrado en algunos años de la convertibilidad, los beneficios no llegaron a todos, es más el desempleo que se prometía como transitorio no dejó de subir año tras año hasta convertirse en una verdadera pesadilla social que fue unos de los causantes centrales del derrumbe de la experiencia gobernante de la Alianza.
Durante años recientes, Nestor y Cristina tomaron nota que no alcanzaba con “tasas chinas” de crecimiento y auge económico para sacar a todos los argentinos de la pobreza, entendieron que hay un núcleo duro de la población que no percibe, que nunca vé los beneficios del mercado, de allí la necesidad de la implementación de políticas sociales y la actuación del Estado para intentar paliar la situación.
Si apelamos a la economía política comparada, los países que mantuvieron la ortodoxia monetarista y son considerados países exitosos por el mainstream liberal en América Latina como son los casos de: Perú, Colombia y la Chile heredera del neoliberalismo de los chigago boys de Pinochet , a pesar de años de crecimiento por el aumento de materias primas exportables, son de las experiencias que menos avances han tenido en la lucha contra la desigualdad y la pobreza en el contexto de gobiernos progresistas en la región.
Rápida moraleja: es más Estado lo que se necesita, no menos. Más y mejor planificación, no menos, si realmente se desea erradicar la pobreza en forma genuina.
En un escenario exitoso el programa ultra liberal de los "CEOs" de Mauricio Macri, puede lograr aplanar la inflación vía endeudamiento y recorte del gasto público, que le permita incluso ganar elecciones, pero de respetar esta orientación a rajatabla el objetivo de “pobreza cero” constituye una quimera.
En un escenario de fracaso, quizás no sean necesarias las palabras. El combo de recesión, desempleo, conduce a aumentos siderales de la pobreza y la indigencia en crecientes capas de la población, alta conflictividad social, ingobernabilidad. Una copia fiel del final catastrófico de los ´90.

viernes, 18 de diciembre de 2015

¡MACRI, DEVALÚAME QUE ME GUSTA!



Surrealista diría un compañero, que Macri sea presidente es surrealista.
Según dicen ciertas encuestadoras, buena parte de la opinión pública aún está esperanzada con el nuevo gobierno y justifica las primeras medidas de “austeridad” del flamante presidente  como un paso necesario, una transición por el “desastre” que dejó Cristina, como condición para salir adelante.

En este caso se estaría reemplazando y justificando  el histórico  hay que “pasar el invierno” del ultra liberal  don  Álvaro Alsogaray, por el “hay que pasar el verano (y el otoño también)”,  dado que se pide un lapso de 6 meses para normalizar la situación.

¡Mirá que bien, que paciencia, que solidarios!  Justificamos la devaluación, el salto inflacionario, la transferencia de plusvalía desde los asalariados a los grandes exportadores, el fin de las retenciones como una “Necesidad”.
¡Mira vos que altruistas resultamos ser con la gran burguesía exportadora!
Somos capaces de ver machacados, licuados nuestros ingresos con tal de justificar la “revolución de la alegría”.

Te voy a decir la verdad, en lo más íntimo coincido con Macri. Me encanta que afecte al consumo de sectores medios que los votó y me gustaría mayor brutalidad aún.
Que este verano en lugar de hacer turismo internacional como te acostumbraste en estos años, llegues a las Achiras o a Potrero.

Que estas fiestas no puedas cambiar el “celu” y te olvides de cambiar el 0KM por varios años.
Pero  después reflexiono y un poco se me pasa. Caigo  en cuenta que a quienes más le pega la devaluación por el aumento de los alimentos es a los sectores vulnerables, quienes cobran asignaciones, “choriplaneros”,  dirías vos. Y caigo en cuenta obvio que me pega a mi bolsillo también.

Ahora, ¿Macri, lo del campo no es mucho? Heee!!! Le devaluaste un 40%, le sacás las retenciones. ¿No es mucho?
Si los vas a beneficiar, porque necesitas que liquiden sus dólares, con una devaluación no les saqués las retenciones o al revés. Esos ingresos que pierde  el Estado, ¿quién los va a bancar ahora?
La medida es histórica. Estos quieren volver al modelo agroexportador del siglo XIX. No se disfracen  de desarrollistas.

Estuve revisando los procesos económicos contemporáneos y ni los golpes militares se animaban a tanto.
Estos impactaban el ingreso del sector popular mediante golpes devaluatorios, pero no le dejaban toda la torta al “campo” sino que captaban parte del excedente mediante retenciones para planes de infraestructura.

Igual Mauricio, no podemos decir que tu programa sea una “estafa”. Estás cumpliendo casi al detalle los tópicos de promesas que tus economistas estrellas señalaban en plena campaña preelectoral.

La verdad es una experiencia única, que alguien me aclare sino, que alguien me diga. Pero no debe haber precedente local ni incluso mundial que los equipos técnicos de un candidato presidencial digan que te la van a poner, ¡¡¡y el tipo gane!!

Esto, me dirán, es una chicana ultra-K, hay que tener confianza, hay que tener fe que en unos meses la cosa va a mejorar. Por eso,  Mauricio  te digo: “¡Ponemela que me gusta,  devaluame que me encanta!”.