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jueves, 15 de octubre de 2015

EL LEGADO DEL KIRCHNERISMO EN LA ECONOMÍA POLÍTICA Y LAS PROPUESTAS SCIOLISTAS PARA LA “RESTRICCIÓN EXTERNA”.




Con la llegada del kirchnerismo al gobierno desde el 2003 hasta aproximadamente el año 2011  la economía  argentina crece a "tasas chinas" alrededor del 8% anual. Aumentan los los salarios a través de las paritarias anuales. Se amplía el consumo y el mercado interno. Se crean alrededor de 5 millones de puestos de trabajo pasando la desocupación del 25% al 7%. Se crean 300mil empresas nuevas. Se reduce la indigencia y la pobreza del 25 %y 60% al 4% y 18 % respectivamente.

Todo esto según los liberales ortodoxos gracias al "viento de cola" de la exportación de comodities, especialmente la soja.

En parte este argumento contiene algo de verdad  pero no hubiera sido suficiente sin un kirchnerismo que enfrenta a las clásicas políticas de ajuste del FMI ( en los comienzos del kirchnerimo le exigía actualizar las tarifas de los servicios público y moderar aumentos salariales, además de pagar puntualmente la deuda en default).

Además la gestión K  realiza  una renegociación de la deuda externa histórica con una quita aproximada del 70%.

Se enfrenta al poder financiero con la nacionalización de la AFJP de donde se captan recursos importantes.

Se rechaza el AlCA , conjuntamente con otros países hermanos latinoamericanos, que era el proyecto imperial de EEUU para copar su patio “ trasero” .
En el terreno social se universaliza la gestión de la política pública como la conocida "asignación universal por hijo", la incorporación de millones de trabajadores/as y amas de casas que no tuvieron la posibilidad de realizar sus aportes jubilatorios durante su período laboral activo, para sumar  posteriormente el “Progresar” en los jóvenes.

Sin embargo desde el 2011 hasta hoy aparecido un viejo problema de la economía Argentina y también latinoamericana que tiene que ver con la denominada "restricción externa". Este se explica en parte por la permanecía de una industria internacionalizada, concentrada, altamente deficitaria en  la balanza comercial.

Se trata de una estructura de armaduría o ensamblaje – especialmente sector automotriz, electrónica- donde los insumos y componentes son en un 70% importado.  Esta requiere de divisas que en estos años han sido provistos por la divisas del extractivismo sojero.  Pero hoy el precio de la soja ha disminuido, sumado al pago cahs de los bonos de la deuda externa con  reservas del Banco Central, más la fuga de capitales, ( el demonizado cepo cambiario se aplica para limitar esta hemorragia financiera) se han reducido las reservas de 52 mil millones de dólares a los actuales 27mil millones actuales.

Además, hay que decirlo, las clases medias agudizan esta dependencia tectológica a partir de un estilo de consumo occidentalizado. Por lo que paradójicamente los incrementos salariales que las ha beneficiado estos años provocan una disminución no poco significativa de divisas del Banco Central, más allá de la compra de dólares en forma directa por ventanilla, legal o ilegal.

En el año 2014 con el comando de la economía de Axel Kicillov , el oficialismo ha intentado  terminar de normalizar las relaciones con la comunidad financiera  para poder acceder al flujo de los dólares frescos que permitan relanzar el ciclo de consumo y crecimiento (y lograr de este modo un techo más alto de la balanza de pagos); de allí la maratón de acuerdos finalmente  alcanzados con el Ciadi, Repsol, Chevron, el Club de París, que tuvo  como dato no menor en términos de soberanía, la ausencia del Fondo Monetario Internacional con sus conocidas recetas. Sin embargo esta estrategia conciliadora del gobierno nacional se topa con un fuerte obstáculo a partir el conflicto desatado con los denominados fondos buitres (y sus representante legal  norteamericano el juez Griesa) quienes,  a diferencia del 92% de los acreedores, exigen la totalidad del pago.

Este problema de restricción externa ante el obstáculo “buitre” fue provisoriamente solucionado con el swap chino equivalente a 11.000 millones de dólares que incluye inversión directa en infraestructura.

Daniel Scioli en el caso probable que asuma la primera magistratura a partir de diciembre sostiene en varios pasajes de sus discurso “que la relativa falta de divisas” se iría solucionando a partir de aplicar su concepción desarrollista de la economía.

Esta incluiría darle valor agregado a las exportaciones o que lo se denomina industrializar la ruralidad y seguir  profundizando la sustitución de importaciones que inició el kirchnerismo.
El problema que para acelerar este proceso hace falta cuantiosos recursos, lo que implicaría afectar sectores rentísticos financieros y extractivistas de la economía, a-partir de radicalizar la orientación confrontativa, iniciada por el kirchnerismo. No parece, por perfil político e ideológico ser el camino que vaya a seguir el ex motonauta.

El otro camino que Scioli le otorga fundamental importancia, si se descarta una devaluación que conserve y aumente los niveles de divisas a costa de pulverizar los salarios, es apostar a la inversión extrajera masiva.
Esto es sabido no es la panacea en términos estructurales.

En el corto plazo parece solucionar el problema de la falta de divisas, pero la remisión de utilidades de las empresas a sus casa centrales termina agudizando el problema (además de la concentración y extranjerización de aparato productivo), salvo que se aplique una estricta regulación en la repatriación de sus ganancias, y sabemos que la palabra regulación para el capital internacional traducido a su lenguaje  implica “inseguridad jurídica”.

Por último, otra de las pistas que han dejado los asesores económicos  sciolistas para intentar moderar la restricción externa es  mostrar una mayor disposición de “arreglo” con los buitres, para bajar la tasa de interés y conseguir financiamiento “liquido”.
Aun sin reparar los perjuicios que traería un arreglo que los privilegie sobre los 92 por ciento de los bonitas que ingresaron con quita  a sendas convocatorias de acreedores en los años 2005 y 2210, el camino del endeudamiento ya es conocido por todos nosotros después de la experiencia de los ‘90.

Se recorta soberanía estatal y en un comienzo parece solucionarse la “restricción externa” mediante la llegada de capitales golondrinas,  pero las exigencias son cada vez mayores en términos económicos y sociales para garantizar su permanencia.  Hacen pingues negocios cortoplacistas  se fugan y te dejan …te dejan el desastre.




viernes, 15 de mayo de 2015

CONTINUIDAD-DISCONTINUIDAD DEL KIRCHNERISMO, EL PROBLEMA DEL DESARROLLO.


Aparentemente, Cristina no va a intervenir  de forma directa en las Paso presidenciales en el interior del Frente por la Victoria.  Por lo que las chances del actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli  -el mejor posicionado en las encuestas- de representar al kirchnerismo en las generales se mantienen intactas.
No obstante, en estos días ha pedido, solicitado “humildad”  a los candidatos  oficialistas que menos miden en las encuestas para que se bajen de la contienda electoral, lo que puede potenciar  a Florencio Randazzo .

Scioli cuenta con el apoyo de  un volumen importante de  gobernadores pejotistas y sindicatos cercanos al oficialismo. Cristina  evita ir a un enfrentamiento interno  en la constelación oficialista Frente Victoria-PJ, tal vez  por temor a un cisma que pueda dejar abierto las puertas del triunfo a la oposición conservadora. Además se pueden poner en juego la permanencia de miles de cargos institucionales en el aparato estatal de militantes jóvenes de Unidos y Organizados, quienes tambalearían en sus puestos laborales en un hipotético conflicto con Scioli y el PJ conservador.

El debate en las filas kirchneristas sobre la estrategia  de “omisión” o prescindencia  de la presidenta, “da” para un largo  debate, quizás, sin conclusiones cerradas.

Hay quienes piensan que hay que permanecer en la mayor parte de la estructura institucional, conservar las conquistas logradas, y “aguantar" a Scioli cuatro años;  y quienes por contrapartida señalan la necesidad de reeditar la “mitológica resistencia” en el llano, ésta vez en clave kirchnerista para no licuar identidad y volver en las elecciones 2019, conservando la mística.

En esta bifurcación, se podría ensayar una crítica extremista  al primer camino  imaginando dos escenarios negativos para el futuro kirchnerista, de seguir las huellas sciolistas a la presidencia:

    Uno si el desempeño del Sciolismo es mediocre o negativo en el gobierno, se corre peligro que el kirchnerismo quede pegado como parte del universo sciolista-PJ en el imaginario colectivo, y la sociedad termine volcándose a la oposición.

Por contrapartida, si a Scioli le va bien y logra cierta prosperidad o crecimiento económico, se abre la posibilidad que triunfe en el 2019 y el sciolismo continúe  cuatro años más,  redondeando una totalidad de  ocho, con el peligro que el  kirchnerimo sea recordado como una agradable, pero efímera etapa peronista, como lo fue el menemismo en los '90.

Tal vez  esta última  comparación peque de un exceso de pesimismo teniendo en cuenta que  el kirchnerismo ha implicado, en un contexto  marcado por la banalización y la espectacularización de la política, una suerte de revolución cultural, de repolitización y reideologización de segmentos significativos de la sociedad, sobre todo de los mas jóvenes, en tanto durante  el  menemismo al tiempo que la sociedad civil, disfrutaba de unos años de bonanza y de estabilidad económica defeccionaba de la política parar reclutarse en el ámbito privado y el consumo hedonista.

También no es menos verídico, si vale la comparación, que la “primavera alfonsinista” con el regreso de la democracia despertó la militancia como hoy la despierta el kirchnerimno (tras la noche negra de la dictadura) y hoy lamentablemente el alfonsinismo tal vez no pase más de un feliz fugaz  recuerdo de aquellos jóvenes hoy  cincuentones.

Sin embargo, no es comparable en este sentido aquella  efímera primavera alfonsinista con el kirchnerismo actual,  porque  la gestión de Raúl Alfonsin concluyó catastróficamente en una crisis de gobernabilidad reflejada en los índices hiperinflacionarios, en tanto Cristina  terminará su gestión con una legitimidad  social intacta después de doce años en el gobierno, en tanto las macro variables económicas parecen medianamente estabilizadas.

En este sentido, hay que decir que la gestión de los kicillof boys ha resultado bastante satisfactoria.
Los jóvenes economistas han logrado estabilizar el frente externo a partir de un aumento de las reservas  de la divisa norteamericana  del banco central, swa chino mediante, Bonar 2024 y aumentar la cartera de plazo fijo en pesos. Esto se ha logrado en un escenario complicado y turbulento con el conflicto desatado con los fondos buitres y la manija apocalíptica de los medios dominantes.

Igualmente dos  desafíos les queda a los kicillof  boys .

Uno de corto plazo que implica mantener  estabilizados los precios en el mercado evitando que la puga distributiva entre capital-y trabajo dispare una inflación hoy controlada.

Otro de largo plazo que tiene que ver con profundizar el proceso de sustitución de importación, la re-industrialización, la diversificación y modificación del aparato  productivo que permita incorporar a casi un tercio de la población económicamente activa que lidia con la informalidad.

Esto implica, como señalan los economistas,  pasar del crecimiento al desarrollo.

El primer desafío encuentra a los jóvenes  miembros de la cartera económica en plena acción y gestión. En cuanto a la agenda de desarrollo, resulta hoy una incógnita la continuidad de la actual cartera económica en un hipotético gobierno sciolista.

Igualmente, más allá de la presencia o ausencia del actual ministro de economía y su equipo, el mismo Scioli apela al concepto de desarrollo en cuanta entrevista mediática se le presenta. Sin temor a exagerar es su latiguillo preferido.

Sin embargo, como señalaba el economista crítico Oscar Bráun a fines de la década de los '60 y principios de los  '70,  diversificar la sustitución de importaciones y avanzar hacia un desarrollo que aminore  la dependencia económica tecnológica con el centro, se requiere de cuantiosos recursos, “no se puede hacer con moneditas”.
Claro que eso requiere afectar intereses  para “profundizar”.  
Como se sabe, al interior de la coalición oficialista, el sciolismo no encarna la versión más conflictiva y radicalizada que presuma una vocación confrontativa con sectores de poder interno y externo que permita  regular, acaparar o disputar  recursos, excedentes.

En la percepción sciolista parece  primar una concepción “desarrollista”  reducida  a un trato conciliador y amistoso con el capital. Sólo con la presencia de un equipo “capacitado” esperan lograr mayor “confianza” en la inversión privada. 

Lo cierto  es que si se logra incrementar la denominada inversión extranjera directa que traiga los dólares que superen “el cuello de botella” siempre latente de una sustitución incompleta, se corre el peligro de tener pan para hoy y hambre para mañana.

La experiencia histórica del siglo XX evidencia que los flujos de divisas que pueden proveer en un comienzo la inversión extranjera, se vuelve en contra en el cercano futuro con la remisión de utilidades  de las multinacionales a sus casas matrices, sin contar entre otras tramoyas ilegales como  la fuga de capitales a partir de  la sobrefacturación de importaciones y  subfacturación de exportaciones.

Otra alternativa del sciolismo es el endeudamiento. Abrir la cuenta de capital que, tal vez pueda traer algunos años de crecimiento y bonanza en el consumo de sectores medios, pero sinó se maneja con criterios productivos y se cae nuevamente en “la burbuja” de  la especulación  financiera  o el uso de gasto corriente, no sólo que pospone un desarrollo genuino que aminore la dependencia, sino que se corre el peligro de reeditar  hechos sociales trágicos de la historia reciente.